Sergio estaba caminando de un lado al otro cuando vio a Elise entrar a su oficina, llevaba unos jeans rotos, una gorra y su camisa del equipo de Isaac, una bolsa de papel y su cara de mal humo.
—Sergio Caine, ¿qué haces aquí? —pregunta la mujer.
—No sé.
—Ve a ver a tu hijo.
—No, porque se va a llenar de gente y les va a quitar.
—¿Dónde quieres estar? —pregunta Elise.
—En el jugo.
—Entonces vas porque tu hijo quiere ver a su papá ahí en el césped saltando y aplaudiéndole los goles.
—Okay