capitulo 34
Al llegar ala oficina directiva, nos dirigimos a la sala de justas administrativas. Yo solo lo seguí.

Unos minutos una hermosa chica, pelo corto, alta y unos ojos redondos, entro a su despacho.

_ ¡Buenos días!, Señor Fernando _ dijo ella en un tono suave y atractivo.

_ ¡Buenos días! Madelain _ respondió Fernando.

_ ¡Señor le apetece un café! _ argumento en un tono más seductor.

_ Si, mejor un capuchino y traiga un café late con crema para Sheila _ dijo Fernando.

_¡Mucho gusto señorita!, so
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