Al llegar ala oficina directiva, nos dirigimos a la sala de justas administrativas. Yo solo lo seguí.
Unos minutos una hermosa chica, pelo corto, alta y unos ojos redondos, entro a su despacho.
_ ¡Buenos días!, Señor Fernando _ dijo ella en un tono suave y atractivo.
_ ¡Buenos días! Madelain _ respondió Fernando.
_ ¡Señor le apetece un café! _ argumento en un tono más seductor.
_ Si, mejor un capuchino y traiga un café late con crema para Sheila _ dijo Fernando.
_¡Mucho gusto señorita!, so