Las cosas iban, bien, par ambas familia. La armonía y la felicidad estaba de vuelta.
Sheila, trabaja todos los días, y cada vez que llega a casa. a veces ni siquiera come, en la mesa, se acuesta y toma su siesta para el día siguiente. A veces está dispuesta a la necesidad de su marido. Algo que comenzó a perturbar la mente de Fernando. Su esposa se mantenía más tiempo en la empresa, viajando a Italia a pasar tiempo con su prima. Ir a ver a los abuelos. Cuya veces hasta meses con Betty sin pisa