Horas más tardes, alguien llama a mi puerta.
_ ¿Señorita Sheila?
_ ¡Si! _ respondí yo.
_ Su desayuno esta lista _ dijo una persona desde afuera, pero era la voz de un hombre.
_¿Desayuno? ¿Qué hora es?
_ ¡Son las ocho de la mañana, señorita! _ respondió la persona.
_ ¡Diablos!, significa que me dormí hasta el día siguiente. Quien, no después de tomar una siesta en estas suaves corcha de peluche fino.
_ ¡Gracias! En un momento bajo.
Me bajé de la cama, me di un rico baño caliente. Me ca