Era muy difícil.
¿_ puedo apagar la luz? Pregunto él.
_ Si, por supuesto! Dije yo.
Se volvió, y durante un rato los dos nos quedamos en la oscuridad, escuchando nuestra respiración. Pero yo tenía un problema. Estaba acostumbrada a dormir desnuda y empezaba a sentir Un calor insoportable. En cuanto a los motivos los dejó en la imaginación.
Al parecer a Fernando le sucedía lo mismo, porque unos minutos más tarde se levantó de la cama y se metió a la ducha y se tomó un baño frío. En el momento