Sofia efectivamente se levantó bastante tarde sintiendo que no había descansado nada, aun así, tomo una ducha y decidió bajar, encontrándose con la sorpresa de que al parecer no había ni un solo empleado en la casa aparte de los hombres de seguridad que resguardaban la propiedad.
- Buenos días. – Saludo Maximiliano con tacto, sabe que Sofia sigue aún muy molesta.
- Buenos días. – Respondió Sofia con cierta frialdad.
- El almuerzo está listo, puedes pasar a la mesa. – Comento