- ¡Sofia! – Exclama Maximiliano intentando contener su enojo.
- ¿Por qué me dices Sofia? Y ¿Por qué me gritas? – Cuestiona Sofia en voz baja con grandes lagrimas amenazando por salir de sus ojos, haciendo que su pobre esposo se siente ridículamente mal por hacerla poner triste.
- Amor, no te estoy gritando. – Explica con un plato en su mano. – Pero mira la hora y no has comido nada, los bebes necesitan alimentarse. – Explica Maximiliano con toda la paciencia del caso, su bell