Cuando Maximiliano escucho esas palabras por un momento sintió como su pecho se inflo producto del aire que se quedó estancado allí sumado a los fuertes latidos de su corazón que amenaza con abandonar su puesto.
Una inmensa alegría rodeo todo su cuerpo y sin pensarlo dos veces se puso de pie para acercarse rápidamente a Sofia y abrazarla fuertemente contra su pecho, en un movimiento tan posesivo como si tuviera miedo de que escapara, terror de que ese momento fuera solo una ilusión, que no fuer