Kael y Elara abandonaron la oficina ejecutiva, dejando al padre de Kael en la miseria de su derrota inminente. La atmósfera en los pasillos de la mansión se había transformado; el miedo que antes sentían los guardias y el personal se había convertido en una curiosidad tensa, una anticipación silenciosa de la caída del patriarca. Elara mantenía el dispositivo de audio firmemente sujeto en el bolsillo interior, la verdad de Lysandra, el arma nuclear de su ofensiva, asegurada.
"Ha sido más fácil d