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El zumbido del panel sincronizado todavía vibraba en las venas de Valentina, como un latido compartido entre ella y la energía del Proyecto Seraphim. Alexander permanecía a su lado, la respiración aún agitada, los ojos fijos en cada sombra que la sala proyectaba. La calma era ilusoria; ambos lo sabían.
—No tenemos mucho tiempo —dijo Alexander, la voz tensa—. Helix descubrirá la interferencia antes de que podamos reaccionar completamente.
Valentina asintió, sintiendo cómo el poder que de