Camino como autómata hacia el interior del vehículo, pero nos detenemos antes de entrar.
―Cariño, él es Bobby White ―observo al chico vestido con un traje negro implacable, de sonrisa amable y mirada expectante―. De ahora en adelante estará bajo tus órdenes, te llevará a dónde sea que quieras ir.
¿Bajo mis órdenes? Giro la cara con brusquedad y observo a mi prometido como si se le hubieran zafado dos tornillos de la cabeza. Estoy a punto de hacerlo reconsiderar al respecto y decirle que esto e