Me quedo pasmada con su declaración.
―¿Me estás tomando el pelo?
Es lo primero que se me ocurre decir. Sé que estoy en shock y que por eso no puedo conectar mi cerebro con la lengua.
Se gira sobre su silla y ahueca mi rostro entre sus manos.
―Nunca hablé tan en serio en toda mi vida, Goldie ―parpadeo una decena de veces, porque siento que lo que estoy escuchando, no es más que alguna artimaña de mi mente. ¿Cómo puedo creer en estas palabras después de las tantas veces que lo he escuchado dec