Un hombre racional que perdio la razón.
La cena desde un inicio fue una mala idea.
Y, como todas las malas ideas realmente peligrosas, al principio parecía completamente inofensiva.
El restaurante era elegante sin esforzarse demasiado en demostrarlo. Luces cálidas, conversaciones suaves mezclándose con el sonido lejano de copas chocando y música instrumental flotando apenas entre las mesas. Todo estaba diseñado para relajar a la gente, hacerla bajar la guardia sin que se diera cuenta.
Funcionaba con todos.
Menos conmigo.
Porque mient