Mi nombre es… ¿A quién le importa cómo me llame?A mí no, desde luego.En el ecosistema de Tecnología del Futuro, mi identidad es lo de menos. Los nombres son para las personas que necesitan ser recordadas. Yo no. Yo estoy diseñada para ser indispensable, no memorable.Para el resto del mundo, soy simplemente la secretaria.Esa mujer de acero que puede orbitar alrededor del sol sin quemarse.Y el sol, en este caso, tiene nombre y apellido: Diddier Montalvo.CEO. Genio. Tirano corporativo.Un hombre cuya arrogancia solo es superada por su fortuna… y por su inquietante capacidad para hacer que directivos con décadas de experiencia suden frío con una sola mirada.Mientras el jefe sea feliz, el imperio prospera.Y si Diddier es feliz, es porque yo me encargo de que el universo conspire a su favor.Aunque ese “universo” sea, en realidad, mi agenda perfectamente sincronizada, mi red de contactos y una paciencia que debería cotizar en bolsa.—¡Malditos! —murmuro para mis adentros mientras ca
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