KYRION
KYRION
Su seriedad me dice que no está de broma.
—¿Qué rayos te fumaste? —le reclamo, contrariado.
—Nada, solo que lo estuve pensando. Una promesa es una promesa. Le hice una a tu padre.
Me echo a reír.
—Regresará conmigo cuanto antes. No hay que molestarse en tonterías.
—No tienes que fingir conmigo. Es muy fácil lo que hay que hacer. Consulté y conseguí una lista de cosas que podrías hacer.
—¿De qué rayos hablas? —miro el trozo de papel que me extiende como si estuviera revelando un se