Piero trataba de mantener la calma mientras leía el informe que su investigador le acababa de entregar cuando lo quería era soltar una rastra de maldiciones.
—¿Estás seguro? —preguntó aun cuando el mismo había visto las pruebas que corroboraban todo lo que se detallaba en el informe.
Cerró la carpeta y la colocó sobre su escritorio con más fuerza de la necesaria.
—Sí, señor.
—¿Y por qué te tomó tanto tiempo averiguar esto?
—Tuve que corroborar la información.
—Estaremos en contacto. Si enc