En un movimiento rápido, Helena fue metida dentro de la oficina de Sebastián y arrojada lejos de la puerta, que ahora se había cerrado con cerrojo y un hombre que para nada era su amado le impedía correr hacia su escapatoria ya que estaba en medio de su camino.
Por la conmoción de todo lo que había pasado hace tan solo unos segundos, a la pelirroja le costó recobrar la cordura y entender lo que estaba pasando y quien la había tomado del brazo y privado de su libertad.
-Te extrañé mucho linda- e