Helena tenía apretado con fuerza el corpiño entre sus manos que temblaban de la impotencia, el hombre acababa de amenazarla con su hija y sabía que no había vuelta atrás. Si, estaba la posibilidad de intentar escaparse, forcejear con ese hombre y quizás terminar muerta. ¿De qué serviría eso? Su hija quedaría sin su madre y ese hombre sería el tutor legal.
La sola idea de imaginar a ese monstruo con la tutela de su hija le daba náuseas.
Alan se apoyó contra el escritorio y se cruzó de brazos, es