Alan arrastró a Katlyn hasta el ascensor y subieron hasta el último piso, donde estaba la oficina privada que había sido de su hermano mayor y que pronto sería suya cuando naciera su hijo varón y pudiera cobrar toda su herencia y por lo tanto todos los patrimonios que había dejado su difunto hermano.
Katyln se apoyó en el espejo más lejano en el ascensor, alejándose lo más que pudo de Alan.
-No sé qué estás planeando Cariño, pero por favor no sigas…
-Que me digas cariño ya no tiene ningún efe