Sebastián tomó el cobertor y con suavidad cubrió a ambos, no habían dicho nada luego de haberse entregado a la intimidad. Pero el CEO ya estaba decidido a que esa noche dormiría con Helena y que sería lo primero que vería por la mañana, no tenía en mente ninguna otra cosa. Los reproches y pedidos de explicación de Katlyn podrían esperar a mañana.
-Emmm, ¿Podrías alcanzarme mi ropa?- preguntó avergonzada la pelirroja, cubriéndose hasta el cuello con la tela. La excitación y el éxtasis se habían