La voz del doctor se mantuvo firme, profesional.
“Por fortuna, el bebé está perfectamente bien. Hasta ahora no hay complicaciones.”
Amore no se relajó, ni siquiera un poco.
“¿Está segura,” presionó, su tono ahora más agudo, “de que mi nieto está perfectamente, perfectamente bien?”
El doctor asintió con sinceridad. “Sí, señora. Hemos revisado todo minuciosamente. El feto no muestra signos de angustia. Mientras ella se mantenga alejada del estrés, ella y el bebé estarán bien.”
La mandíbula de Amo