El horario de Magnus para ese día había sido organizado en torno a la consulta de Isla con su obstetra, pero ese plan se fue al carajo en el momento en que Lorenzo apareció.
No esperaba que literalmente siguiera su edificio como una sombra, pero ahí estaba, de pie en un pasillo silencioso, la cabeza inclinada sobre el teléfono, el ceño fruncido como si estuviera planeando la caída del mundo.
Magnus no dudó. Se acercó, cada paso deliberado, los ojos entrecerrándose. "De verdad estás poniendo a p