-¡Hanna María del Santísimo Sacramento!, hasta que contestas mis llamadas Hanna Magdalena. Podrías explicarme por qué estas duchándote en estos momentos en mi baño y no pudiste contestar la llamada preocupada de tu hermanita Valeria de los misterios? – fue la primera llamada que entró al celular de Hanna al encenderlo, ya que como cosa rara había quedado sin carga el día anterior, y bueno si somos honestos lo que menos le había importado de aquella noche de anoche, había sido su aparato móvil –