DESEO DESATADO (II)
―Zade… ―ella suplicó ―Te necesito…
Ella arrastró los dedos por su abdomen, delineando cada músculo en él.
―Yo tampoco puedo esperar para follarte duro, nena. Quiero arruinarte para cualquier otro lobo, Luna. Quiero que mañana me sientas, aun cuando no estoy.
Agarro sus piernas, las abrio y luego hizo que cruzara los muslos detrás de su espalda, atrayéndola hacia él. Con una mano, trabajando en su polla, la otra, jugó nuevamente con su clítoris, su pulgar, dibujando suaves