DESEO DESATADO.
DESEO DESATADO.
Zade abrió los ojos con sorpresa ante las palabras de Luna. Pero no podía negar que su lobo interior, e incluso él mismo, estaba rebosante de felicidad.
—¿Estás… hablando en serio? —preguntó, dando un paso hacia ella.
Al lobo no le importaba estar totalmente desnudo. Luna se humedeció los labios y trató de mirarlo a los ojos, en vez de a esa cosa enorme que tenía entre las piernas.
—Sí… —Su voz salió un poco chillona y se aclaró la garganta para sonar más calmada—. Sí. Lo pen