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... Lidia.
No me gustaba las peleas, tampoco la manera en que mi hermana se fue. Pero no tiene por qué hacer berrinche. Ella sabe perfectamente que no soporto a Luke. Nunca le voy a perdonar que destruyera mis pinturas, y jamás permitiré que se meta a mi vida. Mucho menos en algo tan importante cómo ser padrino de mi bebé.
Pasaron unos días y Layla me visitó, se disculpó por su arranque y dijo que iría al bautizo. Acepté su disculpa y le dejé claro que a su marido no lo quiero ver ni en la iglesia, ni en la fiesta.
Sierra y mis cuñadas me ayudaron a organizar todo, Emmett participo un poco menos, pues ha estado muy ocupado con sus negocios.
— Amiga. ¿Te pasa algo? Te ves pálida. — El semblante de Sierra me preocupo. No había preguntado nada por miedo a ponerla incómoda, pero hoy me cansé, ella podría estar pasando por algo difícil y yo muy tranquila. (3
— Me pasó algo horrible.
— Me asustas. ¿Qué sucedió?
— Estoy embarazada.
—¿Qué? ¿De quién? ¿Y por qué es horrible?