Sierra los acompaña a la habitación, sigue preocupada.
- Amiga. Yo creó que deberías dormir conmigo está noche.
— ¿Estás loca? — Ella se enoja. — Es mi noche de bodas. Lo pasaré con mi hermoso esposo.
— Sierra tiene razón. Mañana podemos dormir juntos.
— No. Yo te quiero ahora. Quiero ser tu mujer.
— Lidia, estás un poco tomada. — Sierra sigue preocupada.
- Estoy perfecta. Vete a dormir. Yo dormiré segura hoy.
— Te prometo que la cuidaré.
— Más le vale. — Advierte Sierra. Emmett la lleva a la habitación, Lidia se adueña de sus labios en cuanto entran.
Ambos se acercan a la cama entre besos y caricias.
— Creó que ésto no es una buena idea. (
— Si lo es. Nos amamos, nos deseamos.
— Tú no estás del todo bien.
— Quiero ser tuya. — Ella le abre la camisa. Ve un hermoso tatuaje sobre su pecho, es un fénix en llamas, se ve precioso con ese color rojo y amarillo. — Es precioso. ¿Cuando te lo hiciste?
— Después de saber que te amaba. — Ella besa sus pectorales, su