Sierra los acompaña a la habitación, sigue preocupada.
- Amiga. Yo creó que deberías dormir conmigo está noche.
— ¿Estás loca? — Ella se enoja. — Es mi noche de bodas. Lo pasaré con mi hermoso esposo.
— Sierra tiene razón. Mañana podemos dormir juntos.
— No. Yo te quiero ahora. Quiero ser tu mujer.
— Lidia, estás un poco tomada. — Sierra sigue preocupada.
- Estoy perfecta. Vete a dormir. Yo dormiré segura hoy.
— Te prometo que la cuidaré.
— Más le vale. — Advierte Sierra. Emme