Lidia.
La visita de Sofi y Magui me encantó. Las niñas son unos ángeles.
— Gracias. — Emmett tenía esa mirada cariñosa, odio sentir que me ama, y no tener la seguridad de que lo hace.
— Soy yo la que debe agradecer. Tus sobrinas son un encanto.
— Tu eres un encanto. — Tomó mi cintura. Me sentí muy nerviosa, está cercanía me asustaba. — Nerviosa te ves más encantadora. — Bajo un poco la cabeza, me quedé inmóvil, perdida en esos hermosos ojos. El tomó mi cabeza con sus manos. Capturo mis labios ligeramente, mi corazón saltó como loco, profundizó el beso y sentí la necesidad de besarlo.
Agarre su traje con mis manos y dejé que me guiará. Ese beso me hizo sentir mil cosas, millones en realidad.— Te amo fénix. — Susurro en mi oído me abrazó, de tal manera que por primera vez en mi vida me sentí protegida por un hombre. Un hombre del que, al parecer, me estoy enamorando. Eso me asusta, llevo muy poco tiempo conociendolo. Nunca me he enamorado tan rápido, a Luke lo conocía desde