Lidia.
La visita de Sofi y Magui me encantó. Las niñas son unos ángeles.
— Gracias. — Emmett tenía esa mirada cariñosa, odio sentir que me ama, y no tener la seguridad de que lo hace.
— Soy yo la que debe agradecer. Tus sobrinas son un encanto.
— Tu eres un encanto. — Tomó mi cintura. Me sentí muy nerviosa, está cercanía me asustaba. — Nerviosa te ves más encantadora. — Bajo un poco la cabeza, me quedé inmóvil, perdida en esos hermosos ojos. El tomó mi cabeza con sus manos. Capturo mi