Mundo ficciónIniciar sesiónEl ballet jamás fue suficiente. La natación ni el básquet ayudaron. Los padres de Nayet corrieron con la suerte de que el fútbol drenara su energía pero los míos no, y de no ser porque la tía Clara nos cuidó una tarde y Nayet y yo discutíamos sobre qué ver en la tele, jamás habríamos conocido el maravilloso mundo del boxeo.







