PUNTO DE VISTA DE OLIVIA
—Bien —dijo con voz profunda y segura, teñida de algo que me puso la piel de gallina. Casi podía oír la sonrisa burlona que se dibujaba en sus labios.
Clavé las uñas en la palma de la mano, dejando que el escozor me anclara a la tierra. Su voz resonó en mis oídos, tranquila pero perspicaz, como si ya supiera cómo iba a terminar todo.
—Enviaré a mi chofer a recogerte —dijo simplemente, y colgó.
Me quedé mirando el teléfono en silencio, paralizada. Un suspiro lento se me