—Espera, cariño. Lo siento si mamá está asustada, pero sé que este dolor no durará tanto. Los dolores valen la pena mientras te vea sana y bien. Aguanta y tómate tu tiempo dentro de mí—. Hablé sin dejar de pasearme de un lado a otro.
—¿Qué estás haciendo?
—¡Ahh!— Salté en mi lugar al ser sorprendida por Clark, sus cejas tocándose mientras me miraba como si fuera una lunática o lo que fuera. —¡No me asustes así!
La cara de Clark seguía siendo la misma.
—¿Por qué caminas de un lado a otro? Podrí