Clark sigue comiendo su comida, su cara está inexpresiva como siempre, pero hay algo ligero en su aura que me tranquiliza. No temo que no haya disfrutado de lo de anoche porque en sus miradas se nota que sí.
—¿Y tú? ¿Te arrepentiste de lo de anoche? —. Se vuelve hacia mí.
Ahora me sonrojo con esa pregunta. Esto es muy embarazoso. Mis mejillas se calientan mientras intento evitar sus ojos porque suena raro si le digo que sí. ¿Qué le digo? Sí, he pasado la noche más maravillosa de mi vida.
—Apues