Unas horas más tarde, Clark y yo estamos tumbados en el suelo, sólo nos rodean algunas almohadas del sofá, no hay mantas y estamos desnudos como el día en que nacimos. Sólo nos cubren los brazos del otro4.
Mi cabeza descansa sobre su pecho, mientras él rodea mi cuerpo con sus brazos. Estoy prácticamente encima de él, ya que mi pierna también está sobre él. Y acabamos de compartir la noche. El fuego sigue encendido, pero poco a poco se debilita y pronto, la oscuridad de la noche envolverá todo e