—Sabes que creo que el pelo morado te queda bien.
—¿Sí? ¿Crees que debería teñírmelo? — Le sonreí.
—Me encantaría—. Subió una mano para jugar con un mechón de mi peluca morada, reverencia de Olivia.
—Quizá algún día me presente en el colegio con el pelo teñido para siempre—. Bromeé. —¿Te harías el pelo a juego conmigo?
—¿Crees que podría conseguirlo? — Me enarca una ceja. Fingí mirarle de arriba abajo mientras tarareaba.
—Eh.
—Vaya, gracias—. Ante su tono seco sonrío. Aunque Alex se tiñera el p