—¿Qué tal aquí te duele?
—¡Pervertido! — Le di una palmada en la mano porque estaba a punto de tocarme ahí.
Clark se rió y se puso de pie.
—Esto te pasa por no hacerme caso—. Se burló, agarró una toalla extra y me la tiró a la cara.
—¡Eh! —, exclamé. —¡No tienes que tirármela!
—Úsala para secarte el pelo—. Dijo, dándose la vuelta, coge su teléfono y se lo pone en la oreja.
Está hablando con alguien por él con voz formal. ¿Tal vez sea sobre su trabajo?
Cojo la toalla que me ha tirado y me seco e