A kilómetros de distancia, Aurora estaba sentada en un lujoso sofá con una copa de vino en la mano. La pantalla de su tableta mostraba la transmisión en vivo del compromiso de Akiro Yamada y Sandra Willis. La imagen era perfecta.
Sandra, con un vestido de seda marfil. Akiro, con su kimono negro y dorado. El anillo, el beso, el aplauso de cientos de invitados de élite.
Aurora no pudo evitar sonreír con burla. Akiro era un bastardo calculador… pero eficiente. Justo lo que necesitaba. Tomó la ta