El tiempo había avanzado sin pausa, arrastrándolos en un limbo donde todo parecía mantenerse en calma, al menos en la superficie.
Dos semanas.
En ese tiempo, Marck había sido dado de alta y ahora estaba confinado en su casa, bajo estrictas indicaciones médicas de reposo. Aunque se sentía físicamente mejor, el aislamiento solo había empeorado su tormento mental.
Su acceso a la empresa estaba restringido, lo que significaba que Clara y Sandra manejaban todo en su ausencia. Sus llamadas eran bre