Sandra sostuvo el anillo entre sus dedos, sintiendo el frío del metal contra su piel. La decisión estaba tomada. No podía casarse con Akiro. No después de lo que había sucedido con Marck. No cuando por fin había elegido lo que su corazón siempre había querido.
Levantó la mirada y encontró los ojos oscuros de Akiro, quien la observaba con una calma inquietante. Un hombre como él no aceptaba el fracaso y lo que estaba a punto de hacer sería una humillación para él. Sandra tomó aire y extendió la