Corría apresuradamente hacia el ascensor, con diez minutos de retraso, si Lotte se enteraba me haría el día un completo caos. La ansiedad me impulsaba a caminar aún más rápido, ansiosa por llegar a mi escritorio lo antes posible. Cuando finalmente llegué al piso correspondiente, decidida a rectificar mi tardanza, mis pasos se hicieron más rápidos y apresurados. Sin embargo, mi destino pareció jugar en mi contra.
Tropecé con Andrey, uno de mis compañeros de trabajo, y como resultado de nuestra