Salí de la oficina, decidida a escapar de la locura que me rodeaba. No podía creer que fuera la jefa del departamento de ventas, ni que Andrey fuera mi amante, ni que Lotte fuera una empleada cualquiera. Todo era tan absurdo. Necesitaba urgentemente encontrar respuestas y comprender lo que estaba sucediendo. Pero en medio de ese caos, me pregunté a quién podría acudir. ¿En quién podía realmente confiar? Solo se me ocurrió una persona: Samantha, mi leal y mejor amiga en el trabajo.
Samantha siem