Raven asintió con solemnidad, adoptando una expresión más seria, similar a la que tuvo la primera vez que hablamos en el bar. Esa actitud solemne me recordaba la seriedad con la que abordaba las situaciones complejas que habíamos vivido.
— Tienes razón, ha sido una imprudencia de mi parte venir hasta acá para molestarte con... ¿Cómo los has llamado? Trivialidades, ¿no? — en ese momento me di cuenta de lo mal que se habían oído mis palabras. — Pero no podía dejar de preguntarme, ¿Cuándo será el