La puerta se cerró con un clic suave detrás de Andrey, marcando el umbral entre su pasado y su presente. Yo estaba en la sala, envuelta en una manta desgastada, buscando alivio en su calidez, con la mirada fija en la ventana, como si el cielo nublado pudiera ofrecerme alguna respuesta a las preguntas que me inquietaban.
Andrey se aclaró la garganta, anunciando su presencia. Giré la cabeza lentamente hacia él, su figura se recortaba contra la luz tenue que entraba por la ventana.
— He venido a r