Christopher
El crujido de las carpetas al abrirse y el murmullo bajo de los inversionistas marcaban el pulso de la sala de juntas. En el extremo opuesto de la mesa, Alexander ajustaba los gemelos de sus puños con una rigidez pulcra. Llevaba la barbilla erguida, pero bajo la luz fría de los candelabros de cristal era imposible no notar el tinte levemente violáceo en su pómulo izquierdo.
Ajusté mi micrófono interno y me puse