Dejó que la llevó ese hombre rijoso. ¿Por qué se aparecía otra vez? ¿Para burlarse de ella?
¡Qué risa!
—¿Rodrigo?—señaló a Rodrigo quien estaba furioso, quizá por el alcohol, se puso tan atrevida que no tenía miedo de nada,—¡Eres...eres el hijo de puta!
El rostro de Rodrigo se volvió hosco al instante.
Joan y Dalia no se atrevieron a decir nada, bajando las cabezas.
Se acercó a Rodrigo tambaleándose, agarró su corbata y tiró hacia sí.—¿Crees que quiero casarme contigo? ¿Te pareces un principe?
E