—¿Qué pasa? —Gabriela sintió un sobresalto en su corazón.
Rodrigo le sirvió más comida en su plato: —Tengo que hacer un viaje de trabajo, será algo largo.
—¿Cuánto tiempo? —preguntó Gabriela.
—Unas dos semanas —respondió Rodrigo, mirándola fijamente. —Ya he arreglado que una empleada doméstica venga mañana…
—Puedes ir tranquilo.
Dijo Gabriela, mirando primero a Yolanda y luego a Rodrigo: —He renunciado a mi trabajo. Me ocuparé de la casa.
Rodrigo se tensó momentáneamente, luego la miró intensame