Gabriela clavó la mirada en la persona que apareció en la pantalla.
Miró a su alrededor para asegurarse de que no había nadie más, luego se acercó a su asiento.
En la grabación, quedó claro que esta persona puso algo en su vaso.
Al ver esto, las manos de Gabriela se tensaron de inmediato.
Y su expresión se volvió cada vez más sombría.
Se dirigió al encargado de la seguridad y dijo: —Corta este fragmento de la grabación para mí.
El encargado de la seguridad respondió: —No podemos divulgar ninguna