Gabriela no se lo esperaba de que Yolanda dijera esas palabras y la abrazó por detrás, "Mamá, gracias."
Yolanda se rió y le dio una palmadita en la mano, "Tonta, ¿aún tienes que ser tan cortés conmigo? Soy tu madre, claro que te deseo lo mejor."
Se inclinó hacia el oído de su hija, "No estoy ciega por veros..."
Gabriela fue un poco tímida y lanzó un grito petulante, "Mamá."
"Vale, vale, no hablaré." Ella dijo, "Mientras seas feliz."
Gabriela intensificó el tono, "No te preocupes, mamá."
Yolanda