—Señora, soy yo —dijo Joan.
Gabriela bajó ligeramente las pestañas, respondiendo con un leve sonido de asentimiento.
—El peligro ha pasado, pueden regresar a la mansión —dijo Joan.
Gino, ese tipo que había estado causando problemas en secreto, había sido enviado de vuelta al país y pronto sería ejecutado.
Después de todo, llevaba varias vidas a sus espaldas, su muerte era inevitable.
Gabriela, al conocer la noticia, preguntó de inmediato sobre la situación de Rodrigo: —¿El médico dijo cuándo pod