Fueron a la habitación donde estaban las niñas y entre los dos, con mimos y besos, las despertaron.
Desayunaron y fueron a almorzar al centro de la ciudad.
Por la tarde Mateo estaba por sacar una lancha, pero lloviznaba y estaba fresquito.
Se quedaron dentro de la casa compartiendo juegos y canciones con las pequeñas y durante todo el día y cada vez que podía, el atractivo ingeniero le robaba besos a su bella novia.
Terminaron de organizar el cumpleaños de las gemelas.
Karina le dijo que mejor