Maya había pensado inventar cualquier cosa para decirle al hombre que Marcus no le convenía como socio, pero por lo que veía, cualquier cosa que ella dijera, Marcus se enteraría.
Dan, veía a Maya incómoda por la compañía de De Luca, se acercó a ellos, después de saludar al hombre, extendió su mano hacia la chica.
—¿Me concede está pieza? Señorita, Jones.
—Con gusto —dijo Maya, tomando su mano.
Se alejaron hacia la pista ante la escrutadora mirada de De Luca.
Dan colocó su mano sobre la cintura